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sábado, 18 de agosto de 2018

Precandidatos PLD limitan discurso a elogiar a Danilo y a emular su gobierno

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Con las huellas aún frescas de un fin de semana trastocado para el oficialismo, debido a la ‘‘Marcha del Millón’’ que el pasado domingo movió un río humano con el reclamo -cada vez más colectivo y punzante- del cese de la corrupción y la impunidad, el Gobierno celebra este jueves 16 de agosto los dos años de la segunda gestión de Danilo Medina.

Una celebración que se acompaña con los aplausos de dirigentes del oficialista Partido de la Liberación Dominicana (PLD) que aspiran a convertirse en el candidato que lleve a competir por la Presidencia, como Francisco Domínguez Brito y Carlos Amarante Baret, quienes pregonan ‘‘la obra’’ del presidente Medina en los recorridos por el país con los que intentan conquistar el favor de los ciudadanos llamados a votar en los comicios de 2020.

Cada semana, sus encuentros con adeptos de una retahíla de comunidades se caracterizan por incluir, a modo del acostumbrado culto religioso que precede las actividades políticas en República Dominicana, ideas que prometen continuidad de la obra del mandatario.

Como si de la extensión de un brazo se tratara, y ante el malestar de una ciudadanía que rechaza con ahínco la corrupción y la impunidad y que pide de manera puntal investigar posibles vínculos irregulares de la gestión de Medina con Odebrecht, los políticos Domínguez Brito y Amarante Baret, dos de los que se publicitan como “el próximo Presidente” del país dos años y medio antes de las elecciones, muestran su descontento con la movilización de ‘‘Los Verdes’’, una postura en la que se suman a funcionarios del Poder Ejecutivo e incluso un sinnúmero de periodistas afines al oficialismo.

Odebrecht, la gota que derramó el vaso de la indignación en la ciudadanía para protestar contra la ilegalidad que amasan los poderes, confesó irrigar con millones de dólares las manos de funcionarios y empresarios dominicanos para lograr la adjudicación de obras multimillonarias durante los gobiernos Leonel Fernández y Danilo Medina.

‘‘El sentir que se pretende transmitir a través de la #MarchaVerde, que es hacer un llamado en la lucha contra la corrupción, queda totalmente desvirtuado cuando personas cuya única finalidad es estar en los titulares se involucran, como es el caso de dirigentes del @PRM_Oficial’’, publicó Domínguez Brito en su cuenta oficial de Twitter el 11 de agosto, horas antes de la ‘‘Marcha del Millón’’.

El exministro y exprocurador general de la República intenta acuñar el lema #ElPróximoPasoAdelante, una idea que sugiere seguir un camino previo.

Seguido de eso, en la misma red social, proclamó la ‘‘seriedad y honestidad’’, ‘‘la transparencia en la administración pública’’, la ‘‘austeridad y dedicación al trabajo’’ de Medina, su compañero de partido y antiguo jefe cuando ocupaba la silla de ministro medioambiental.

Otra voz siempre armoniosa sobre el ‘‘tremendo’’ presidente que es, desde su punto vista, Danilo Medina provino ese mismo día de Amarante Baret, quien, al igual que Domínguez Brito, debe al mandatario su trabajo como líder de los ministerios de Interior y Policía, y Educación.

‘‘Pronto el gobierno de @DaniloMedina cumplirá sus seis años realizando una gran transformación social de esta nación’’, dijo el político durante una concentración con peledeístas en La Vega.

Andrés Navarro, actual funcionario del Ministerio de Educación y quien se autodenomina como el ‘‘precandidato presidencial de Danilo Medina’’, aunque no tuitea con frecuencia, es el mejor embajador del discurso sobre la ‘‘revolución’’ educativa que propaga el Presidente. De hecho, Navarro, quien fungió como ministro de Relaciones Exteriores en la primera gestión del Presidente, insiste en una sola frase para personificar las políticas educativas del mandatario: ”la revolución educativa de Danilo Medina”.

Los tres están llamados a competir, en caso de seguir con sus aspiraciones, con Reinaldo Pared Pérez y Temístocles Montás, último que llegó incluso a estar en prisión durante la investigación de los sobornos pagados por Odebrecht.

Pared Pérez, ratificado en la presidencia del Senado, también tiende una alfombra a Danilo Medina, al declarar: “Yo hago lo que decida la dirección del PLD, aunque no está a la vista ni en la agenda del partido el tema de la reforma constitucional y la reelección presidencial”.

Al concluir los primeros años de este segundo mandato, es visible el liderazgo de Medina –quien acaba de lograr una Ley de Partidos ajustada a su opinión sobre cómo se deben regir las agrupaciones políticas– entre tres de los cinco interesados en proyectarse como figuras estelares del PLD y de la nación.

Los aspirantes presidenciales elogian al gobernante en momentos en que distintos sectores expresan dudas sobre las presuntas intenciones de Medina de reformar la Constitución otra vez para viabilizar una nueva repostulación.

De hecho, voces como las del ministro de Obras Públicas, Gonzalo Castillo, cercano colaborador de Medina, y para muchos un potencial aspirante presidencial con posibilidades de éxito, sugirió la idea de que el mandatario podría buscar un tercer mandato: “Nosotros hemos dicho que estos son momentos de trabajar, de trabajar, y que la segunda mitad del 2019 es que debemos ver qué es lo que el pueblo dominicano quiere”, dijo.

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