Belfond Enterprise es una afrenta, al barahonero le quedará la lucha

Por Ramón Alberto López No podía creer lo que mis ojos estaban viendo en el día de hoy. Conducía mi vehículo por la emblemática avenida Enriquillo de esta ciudad, de sur a norte, y a los lejos veía cómo la vía turística estaba nublada de un polvillo blanquecino, el polvillo dejado por los camiones-volteos en la enajenación de nuestra riqueza mineral, el Carbonato de Calcio, o piedra caliza, como se le llama popularmente, aquella que los técnicos de la empresa minera dijeron que era una bendición del cielo.