Honduras, Tamayo. — La indignación se apoderó desde tempranas horas de la mañana de la comunidad de Honduras, en el municipio de Tamayo, donde padres y madres decidieron cerrar el centro educativo Antonio Duvergé Duval en protesta por las precarias condiciones de infraestructura en las que reciben docencia sus hijos.
Con pancartas en mano y voces cargadas de frustración, los comunitarios exigieron la terminación inmediata de la obra, cuya construcción inició en el año 2005 y, más de dos décadas después, aún no ha sido concluida.
“Estamos en el 2026 y nuestros niños siguen ligados a los chivos y comen junto a los perros”, expresó visiblemente consternada una de las madres que participa en la protesta.
Según denunciaron, la falta de aulas adecuadas y espacios dignos obliga a los estudiantes a recibir clases en condiciones insalubres e inseguras, afectando no solo su aprendizaje, sino también su bienestar.
Los padres hicieron un llamado directo a los representantes de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) en el municipio de Tamayo para que respalden su lucha y se sumen a la exigencia ante las autoridades competentes.
Asimismo, advirtieron que las clases permanecerán paralizadas de manera indefinida hasta que una comisión del Ministerio de Educación de la República Dominicana se presente en la comunidad y garantice la reanudación y culminación de los trabajos de construcción del plantel.
Comunidad unida en defensa de la educación
El cierre del centro educativo ha generado gran preocupación entre los residentes, quienes consideran que la situación representa una violación al derecho fundamental de los niños a recibir una educación digna y en condiciones adecuadas.
“Solo queremos una escuela segura y terminada para nuestros hijos. No estamos pidiendo lujo, estamos pidiendo dignidad”, manifestaron los comunitarios.
Mientras tanto, la comunidad de Honduras se mantiene firme en su reclamo, a la espera de respuestas concretas por parte de las autoridades educativas.




