POR NINOSCA FELIZ
BARAHONA.– Lo que debería ser un trámite sencillo y rápido, en muchas ocasiones termina convirtiéndose en una auténtica odisea para los ciudadanos que acuden a diferentes establecimientos y oficinas en busca de un servicio en esta ciudad.
Las constantes quejas de usuarios apuntan hacia la mala atención al cliente, las interminables filas y los prolongados tiempos de espera, situaciones que, según denuncian, muchas veces no obedecen a la cantidad de personas que requieren el servicio, sino a la falta de eficiencia, organización y voluntad de algunos empleados para cumplir adecuadamente con sus responsabilidades.
A esta realidad se suma, según los afectados, la actitud indiferente y la falta de cortesía que reciben algunos ciudadanos cuando intentan realizar una gestión o reclamar por la tardanza en la atención.
La situación genera indignación, especialmente cuando se trata de procesos que podrían resolverse en cuestión de minutos, pero que terminan extendiéndose innecesariamente debido a la lentitud o falta de coordinación del personal.
La periodista Ninosca Feliz cuestionó públicamente una situación que, a su juicio, refleja la necesidad de mejorar la calidad del servicio que reciben los ciudadanos.
En tono de crítica, planteó una pregunta que muchos usuarios podrían hacerse: ¿Es justificable retrasar la entrega de un paquete bajo el argumento de que el empleado se encuentra desayunando?
La interrogante abre un debate sobre la responsabilidad y el compromiso que debe existir en los puestos de trabajo, especialmente en aquellos donde se brinda atención directa al público.
¿No debería un empleado organizar sus horarios personales antes de iniciar su jornada laboral? ¿No existen horarios establecidos para el desayuno y el almuerzo que permitan garantizar la continuidad del servicio?
Estas son preguntas que quedan sobre la mesa ante una realidad que, para muchos barahoneros, se ha vuelto cada vez más frecuente.
Mientras tanto, los ciudadanos continúan reclamando un trato más digno, ágil y eficiente. Porque acudir a una institución o establecimiento en busca de un servicio no debería significar perder horas en una fila, soportar indiferencia o enfrentarse a excusas que terminan convirtiendo un trámite sencillo en una experiencia frustrante.
Barahona necesita servicios de calidad, empleados comprometidos y una atención al ciudadano basada en el respeto, la cortesía y la eficiencia
