Vicente Noble: Arco de la doble vía se cae a pedazos, abandono, indiferencia y una entrada que da vergüenza

 


Por JPPB 

Vicente Noble, Barahona. – Lo que una vez fue símbolo de orgullo, identidad y bienvenida para los residentes y visitantes, hoy es el reflejo más crudo del abandono institucional. El arco de la doble vía de Vicente Noble, concebido como una obra emblemática, se encuentra en ruinas, deteriorándose a la vista de todos y sin que ninguna autoridad asuma su responsabilidad.




Esta estructura, que debía provocar emoción al regresar al terruño, hoy genera decepción inmediata. Grietas visibles, pintura desgastada y partes que amenazan con desprenderse evidencian años de descuido. Desde su construcción, nunca ha recibido mantenimiento, convirtiéndose en un monumento al olvido.





La situación se agrava con la indiferencia de quienes dirigen el municipio. Mientras las redes sociales se llenan de promesas y discursos, la realidad en las calles cuenta otra historia: una gestión ausente, más enfocada en la imagen que en resolver los problemas reales de la comunidad.



Ni siquiera los detalles más básicos han sido atendidos. Adornos navideños colocados hace años aún permanecen colgando, como testigos mudos de la desidia. Es como si las autoridades pasaran por debajo del arco sin siquiera levantar la mirada para ver el deterioro que simboliza su propia inacción.


Pero el problema va más allá de lo estético. Las calles de la doble vía presentan hundimientos peligrosos, convirtiéndose en una amenaza constante para conductores y peatones. La circulación de vehículos pesados, especialmente camiones cargados de plátanos, aumenta el riesgo de una tragedia que podría evitarse con una intervención oportuna.


La frustración de los munícipes es evidente. Se sienten abandonados, sin una figura que defienda sus intereses ni gestione soluciones. La expresión popular lo resume con crudeza: "Vicente Noble no tiene quien le escriba”.


Hoy, el arco de la doble vía no da la bienvenida. Advierte. Es el símbolo visible de un pueblo que clama atención, mantenimiento y respeto por parte de sus autoridades. Porque más que concreto y pintura, lo que se está cayendo a pedazos es la confianza de toda una comunidad.

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